Soy lenta, es un hecho confirmado. Confirmado por mi madre, mi padre, mi tío, mi abuela, mis primos, mis compañeros (no sentimentales, porque entonces seria concubinaje y aquí no esta aceptado), mis compañeros de trabajo, mi doctor,… vamos que todos quienes me conocen lo saben. Es un hecho irrevocable y probado.
La primera que se dio cuenta, fue la madre que me parió, quien si no, cuando iba por el décimo mes y yo no salía, se dio cuenta que yo no seria un bebe normal, tampoco anormal, mas bien singular.
No le dio mucha importancia, puesto que las tortugas también son lentas y mira: una tortuga gano a una liebre. Hecho histórico conocido por todo el mundo.(*)
Mi infancia fue dura, puesto que ser lento en la vida, no es un echo aceptable, como tampoco es aceptable ser bisexual, estas discriminado por los heterosexuales y por los homosexuales; es como si no existieras, te encuentras en medio de todo y de nada;(no sabes que hacer con el puto armario); tu eres como la mermelada o el chocolate en las galletas príncipe de beakelar, que haríamos sin el chocolate? Pues no compraríamos las galletas.
Saliendo de comparaciones, soy lenta y punto, lo tengo superado y asumido, tan asumido como que la tierra es redonda y los nomos no existen, a no ser que te tomes unas setas alucinójenas, entonces ya ves los nomos y hasta te piensas que tu cabeza es la tierra de las vueltas que te da.
Un día mi madre me dijo:
- Tu hija mía (que pensé yo, pa que dice mía, pues ya se que soy su hija) tienes que buscarte un trabajo donde cobres mucho.
- Pero, Mama, con mi condición de lenta lo mejor será que me dedique a ser paleta.
- Paleta? Ahí, dios mió, que por hacer el tonto no se cobra, hija mía.
- Mama! paleta de tonto no, paleta de paleta, u sea se con su martillo, su cemento, sus ladrillos, vamos con todos sus utensilios.
- Pues como no los compres a plazos, no sé como los pagarás. Porque no tienes un duro. Y hablando de duro, hija mía.
- Mama, por favor, la lección de sexualidad ya me la explicaste/diste a los 15.
- Hay por dios, hija como estas, yo hablaba del cemento, tu sabes que el cemento se pone duro, lo digo, pa que no me pongas los pies y te quedes como una estatua.
- Sí claro, mama, y entonces me ponéis en las ramblas de florero.
Eso me dio que pensar y entonces pensé y como pensé, pensé, pues que me paguen por pensar, así que cree mi propia empresa de pensar.
La gente me llamaba para que yo pensarà. Y tanto que pense, pense tanto que en dos semanas tube que cerrar, no por falta de llamadas o por impagos, no, no, por estrés, me cojio tal estrés que tube que coger la baja, no os podeis imaginar la cantidad de gente que no piensa.
- Aquí piensan, no?
- Sí, si. Que quiere que piense.
- Pues mire resulta que estoy aquí con mi novio y no tenemos
preservativo. I claro… Que piensa usted?
- Pues que usted es gi-li-po-llas.
Y otra llamada
- Aquí es donde piensan?
- Si.
- Muy bien, gràcias, es bueno saberlo.
Tanta llamadita tonta, dije pa esto, con lo que he ahorrado me voy al monte a criar cabras. (soy lenta, pero una lenta organizada)
Así que compre una casita pequeñita, y ahí estoy yo con mis cabras, con su leche, sus yogures, sus quesos…
I sin prisas, sobre todo sin prisas.